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¿ Por qué enfermamos ?
En el organismo humano suceden, día y noche, miles de los procesos bioquímicos que son requisitos indispensables para que seamos capaces de conservar la vida. La condición para la salud es que estos procesos bioquímicos automáticamente regulen las funciones corporales según la necesidad.
     Si de un modo demasiado violento o durante demasiado tiempo, durante nuestra vida, debilitamos nuestro cuerpo excediendo su capacidad de ajustes automáticos, surgen funciones erróneas, el equilibrio bioquímico se desordena y surgen, en un principio, toda clase de pequeños defectos.
     Desgraciadamente, muchas personas aceptan estos aparentemente pequeños problemas como algo normal e inevitable, y por ello toma medicinas que moderan los síntomas sin hacer nada contra de las causas del mal.
Si se dan repetidos resfriados, gripes, molestias menstruales, sinusitis y otras inflamaciones es una señal de que el organismo está en desequilibrio.
     El dolor de cabeza, por ejemplo, no se da por falta de Aspirinas, sino que es un síntoma de que algo no funciona como debiera.
Si no se elimina la causa del problema, se agrava.
Puede resultar en enfermedades circulatorias y de corazón, problemas de estómago y de intestinos, problemas respiratorios, desarreglos hormonales, reuma, eczema, alergias, etc...

Recuerda: ¡No es necesario estar enfermo!
¡Así te curas!

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Echinacea purpurae - refuerza el sistema inmunológico, combate inflamaciones, antibiótico, desintoxicante, sudorífico, cicatrizante, anti-alérgico

 

Enfermedad y salud
La idea fundamental de la biopatía es que, lo que llamamos enfermedades, en realidad es una consecuencia de un progresivo proceso de degeneración.
     Esta degeneración es, a su vez, una consecuencia de las cargas que la persona en cuestión sufre, tanto de tipo físico, psíquico como nutricional.
     El proceso de curación - dependiendo de las cargas y de la edad - exigirá ciertos cambios en la vida de la persona. No basta con tomar una pastilla de vez en cuando.
     El paciente, naturalmente, es el protagonista en este proceso, y cuando esto se comprenda, el resultado será una radical regeneración del organismo.
La persona equilibrada
En el organismo humano suceden, día y noche, miles de los procesos que en su conjunto deben estar en equilibrio. Esta es la condición para la salud.
     Cuando se desplaza el equilibrio interno se producen mal funciones y condiciones erróneas, que son denominados enfermedades. Por tanto, la salud implica que el cuerpo no sea debilitado excediendo su capacidad de restablecer el equilibro por si mismo.

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Factores que amenazan la salud
Las personas se exponen cada día a miles de factores perturbadores, que pueden desequilibrar el balance interno del cuerpo. Pueden dividirse en cinco grupos:
Factores psíquicos

Los problemas y conflictos permanentes, junto a sobrecargas del pasado pueden mantener el sistema nervioso en un estado de estrés.
     Esto disminuye la capacidad del cuerpo de conservar el equilibrio entre los procesos internos y conlleva un mayor riesgo para enfermar.

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Factores congénitos

La herencia genética decide la constitución y por ello la predisposición frente a sobrecargas debilitantes.
     También puede hablarse de disposiciones congénitas, que no son genéticas, por ejemplo intoxicaciones, que se transmiten de los padres al embrión.

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Factores microbiológicos

Aquí se puede tratar de los efectos dañinos de las bacterias, virus y hongos, que producen intoxicaciones e infecciones.
     Una infección, en realidad, frecuentemente sólo es un trastorno de la microflora del propio cuerpo, es decir, los microorganismos beneficiosos, que viven en la piel y mucosas del tubo digestivo, vías respiratorias y órganos genitales.
     Nuestra convivencia con estos microorganismos se denomina simbiosis, una relación que es de mutuo provecho para las dos partes.
     Cuando se perturba el equilibrio interno entre los microorganismos, surgen enfermedades. Esta situación se denomina disbiosis, y muchas infecciones son en realidad una disbiosis.

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Factores químicos y bioquímicos

Aquí se puede hablar de estados de escasez de, por ejemplo vitaminas, minerales, lipoácidos no saturados, proteínas, enzimas, etc. Los estados de escasez se deben frecuentemente a una alimentación deficiente o errónea.
     También puede hablarse de intoxicaciones (excesos) de por ejemplo toxinas ambientales, estimulantes, medicinas, etc. además de materias tóxicas, que se forman en el propio organismo por microorganismos dañinos.

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Factores físicos

Aquí se incluyen daños mecánicos como fracturas óseas, conmociones cerebrales, hemorragias tras un accidente, etc. También la falta de sol, ejercicio, aire fresco y sueño debe contarse como factores físicos.
     Cada persona vive cada día - en mayor o menor grado - con todos estos factores que amenazan la salud. La idea ortodoxa de "una enfermedad, una causa" es deficiente y falsa. El estado de salud de las personas es una consecuencia natural de la situación vital total.

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Las fases de desviación (degeneración)
Cuando se desordena el equilibrio interno del cuerpo, el cuerpo intenta adaptarse a la situación, la llamada regulación. Pero si el cuerpo se sobrecarga sobrepasando su capacidad, tiene que acogerse a formas anormales de regulación. Entonces atraviesa una serie de fases que siguen un modelo medianamente establecido. Estas fases describen un proceso de degeneración, cuya consecuencia es la enfermedad.
Regulación

El estado sano, donde el mismo organismo regula las pequeñas molestias.

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Disfunción

El cuerpo se sobrecarga más allá de su capacidad de regulación y necesita acogerse a medidas anormales, lo cual conlleva mal funciones acompañados por enfermedades como diarrea, estreñimiento, dolor de cabeza, molestias menstruales, tensiones, dolores, etc.

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Disbiosis agudo

Aparecen infecciones agudas acompañadas de fiebre y una incrementada segregación como por ejemplo sinusitis y resfriados.
     Este es un proceso de auto depuración eficaz, que exige reposo, una reducida ingestión de alimentos - o mejor todavía un ayuno total - y una abundante ingestión de agua, hasta que la situación de nuevo vuelva a la normalidad y haya bajado la fiebre.

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Disbiosis crónica

Si la fase auto depuración (mira: disbiosis aguda) se reprime - por ejemplo con medicina química - se impide la desintoxicación. En su lugar las sustancias tóxicas se acumulan y la bioquímica del cuerpo se perturba, lo cual tiene significado para la importante microflora de la piel y las mucosas, que son la primera barrera en la defensa inmunológica.
     La microflora natural se reprime y el ambiente intoxicado atrae microorganismos dañinos.
     Se perturba la simbiosis, y surge un estado crónico de inflamación (un foco), una fuente interna de intoxicación, que debilita incesantemente el organismo.
     Las inflamaciones crónicas se encuentran con más frecuencia en los senos paranasales, amígdalas, dientes, vesícula biliar, intestinos, vías urinarias, genitales y páncreas.

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Alergias

La disbiosis crónica sobrecarga y perturba el sistema inmunológico, que reacciona contra sustancias inofensivas como el polen, los huevos, la leche, los cítricos, el gluten, el níquel, el polvo, el chocolate, el vino, etc.
     Esto provoca alergias como por ejemplo asma, fiebre del heno, eccema y alergias a alimentos. Estas alergias desaparecen cuando la simbiosis se restablece.

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Formación de depósitos

Con el asentamiento de una disbiosis crónica se produce una amenazante subida de la intoxicación.
     El cuerpo intenta desenredar esta situación depositando las sustancias tóxicas en tejidos no vitales como por ejemplo tejido conjuntivo, músculos y articulaciones para no hacer daño a órganos vitales.
     Esto tiene como consecuencia una degeneración del tejido conjuntivo, que conlleva enfermedades reumáticas y molestias y flojedad en los órganos internos, por ejemplo pulmones, corazón, intestinos, vejiga y útero.
Los depósitos también se establecen en los vasos sanguíneos, con enfermedades circulatorias como consecuencia.

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Disbiosis intracelular

Cuando se excede la capacidad del tejido conjuntivo de depositar, las materias tóxicas entran en las células, que en esta fase también se proveen insuficientemente de oxígeno y sustancias nutritivas al mismo tiempo que no pueden deshacerse de sus residuos.
     La célula es amenazada por falta de oxígeno, insuficiencia de sustancias nutritivas e intoxicaciones. La combustión en la célula se derrumba, y se transforma en una célula cancerígena, que es capaz de sobrevivir en el ambiente pobre en oxígeno y multiplicarse desenfrenadamente.

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