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LA PIEL – ENFERMEDAD O SÍNTOMA

Por biópata Lisbeth Hansen

La piel es un órgano

La piel es el mayor órgano humano, que en una persona adulta puede llegar a tener una superficie aproximada de 2 m2 y un peso aproximado de 4 kilos. Incluyendo la zona subcutánea, con su capa de grasa, el peso puede llegar hasta casi una quinta parte del peso corporal.
          La piel es un órgano sensorial aislante y regulador de la temperatura, que transmite información importante y estimulante al resto del organismo. Registra la presión, dolor, frió y calor, y transmite las instrucciones para que podamos sobrevivir tomando las medidas apropiadas. Produce melanina, que da color a la piel y nos protege de los rayos solares.

La piel es tu escudo

La piel también nos protege del mundo exterior. Y, al igual que en el resto de los órganos corporales, sucede una cantidad de funciones fisiológicas, que se dirigen y regulan por procesos bioquímicos. 
          La piel es también una parte importante del sistema inmunológico, que debe impedir la penetración de bacterias y microorganismos dañinos y, junto con los demás órganos de depuración, como los intestinos, riñones y respiración, debe participar en la eliminación de residuos y materias tóxicas de los órganos internos.

Enfermedades cutáneas no son un fenómeno aislado

La piel es un tejido conjuntivo compuesto de colágeno y fibras elásticas, que dan a la piel resistencia y elasticidad. Contiene vasos sanguíneos, vasos linfáticos, glándulas sudoríparas y sebáceas, junto a las terminaciones nerviosas libres sensoriales. El resto de los tejidos conjuntivos de la piel y del cuerpo están formados a partir de la misma base y tienen estrecha relación a través de todo el organismo a partir de una red sin verdaderos límites. Por ello las enfermedades cutáneas no son un fenómeno aislado, sino frecuentemente un síntoma de un desequilibrio que se encuentra más profundamente en el organismo. 
          La piel está organizado como un mapa, y un nudo, dolor, picor o salpullido en un sitio concreto puede remitir a que un órgano interno puede estar involucrado en el problema.

Síntomas muy variados

Los problemas cutáneos son innumerables y los síntomas son muy variados.

  • Acné: piel grasa o seca con impurezas, con granos o escamas puede deberse a una nutrición errónea.

  • Urticaria: es una reacción de hipersensibilidad por alimentos, medicamentos, productos químicos, polen, plantas, ... 

  • Eccema de diversas formas: puede deberse a riñones debilitados o reacciones alérgicas. Pueden aparecer fuertes picores con hinchazón o infección.

  • Soriasis con manchas blancas, secas y escamosas: puede referirse a una infección y debilitación en los órganos de depuración.

  • Lupus erythematosus con una piel hinchada y roja, una enfermedad auto inmune que ataca al tejido conjuntivo: frecuentemente tiene una vesícula biliar debilitada como causa.

  • Candidiasis en el cuerpo, que supura en los pliegues cutáneos, produce fuertes picores y rojeces. Las uñas también pueden verse afectadas. Se vuelven amarillas y casi negras, y se desmenuzan de modo que los dedos de manos y pies casi se deforman. 

  • Vitíligo, zonas de piel más claras con escasa formación de pigmentos: puede deberse a la falta del aminoácido tiroxina, pero también podría deberse a enfermedades auto inmunes.

  • Herpes, una agresión virulenta con pequeños ampollas en los labios o en los genitales, o Herpes Zoster que ataca a las células nerviosas, o Verrugas, que también son un ataque virulento. Los virus sólo pueden desarrollarse si el sistema inmunológico está debilitado. 

  • Úlcera tibial, es una enfermedad circulatoria que puede estar ocasionado por la diabetes.

  • Salpullido causado por el sol, con lo que hay que ser muy cuidadoso. Puede ser comienzo de un cáncer de piel.

  • Ictericia, amarillamiento de la piel: puede surgir por una infección de hígado, dónde la bilis no circula de forma libre.

  • Problemas de riñones producen palidez, edemas o piel oscura en el contorno de los ojos. Puede resultar en eccemas, puede ocasionar edemas en distintos sitios del cuerpo, por ejemplo en los tobillos.

  • Estreñimiento y deshidratación ocasiona una piel terrosa, floja y sin vida.

  • Diabetes mellitas puede ocasionar una piel seca y quebradiza con picores, y un alto contenido en azúcares es causa de que las bacterias y hongos se multiplican mejor, lo cual puede conllevar una infección cutánea. 

  • Y, por fin, puede ser por el envejecimiento por lo que la piel se degenere. Se vuelve fina, floja y arrugada, y si las glándulas suprarrenales están cansadas, se pueden apreciar manchas rojas e inyectadas en sangre que se pueden confundir con quemaduras.

Cuida tu piel

La piel es permeable, de modo que sustancias nocivas de productos de aseo, cosméticos y productos de limpieza son capaces de dañar no sólo la piel, sino también los órganos internos. De modo que, estate atento a que sólo entren en contacto con tu piel productos naturales.
          Una alimentación bien compuesta y nutritiva, junto a la ingestión diaria de cerca de 2 litros de agua son decisivas para gozar de una buena salud y para tener una piel sana. Si nos encontramos en déficit de vitaminas, minerales y grasas esenciales, rápidamente se verá en nuestra piel, que se vuelva opaca y sin brillo, floja y arrugada. 
          Para cuidar la piel debe tenerse en cuenta el tipo individual de piel. Una ducha diaria está bien, pero no todos los tipos de piel toleran el uso diario de jabón. El aire fresco todos los días es bueno para la piel, pero debe protegerse contra el intemperie, y contra la luz solar demasiado fuerte. 
          Para la formación de una piel sana multivitaminas diarias son necesarias, y suplementos de Betacarotena/A, vitaminas C y grasas esenciales (EPA-GLA), también pueden ser importantes. La vitamina E fortalece la circulación en la piel. El Zinc es un buen remedio cicatrizante.

Problemas de piel pueden venir desde dentro

Si el problema de la piel radica en una enfermedad de un órgano interno, es lógico que sea necesario tratar ésta enfermedad, pero al mismo tiempo es importante apoyar a la piel en su reconstrucción. Esto puede hacerse mediante el producto.
          Pycnogenol, que es un extracto del pino marítimo francés. Pycnogenol actúa como un antioxidante especialmente fuerte, por ello protege el cuerpo de los radicales libres dañinos, que son la causa del colapso de las células y tejidos, y por ello conlleven el riesgo del cáncer. 
          Pycnogenol tiene una propiedad restauradora en el colágeno y la formación de elastina en el tejido. Fortalece toda la circulación sanguínea y protege contra la arteriosclerosis, es un represivo contra las inflamaciones, y previene contra las reacciones alérgicas y edemas. Pycnogenol también tiene un efecto protector de modo que la piel no se vea estropeada por los rayos ultravioletas del sol.