Kiron Global - Clinica de biopatia Ponte en contacto con Kiron Global Inicio

OBESIDAD Y SOBREPESO

Por biópata Lisbeth Hansen

La obesidad y el sobrepeso son un gran problema para muchos, tanto jóvenes como adultos

Las personas obesas son más propensas a sufrir enfermedades cardiovasculares y renales, diabetes, cáncer y enfermedades del hígado. Las muertes postoperatorios son más frecuentes en obesos.
          Hoy en día, la mayoría de las personas conocen bien estas complicaciones y por eso prueban una dieta tras otra, pero generalmente se ganan de nuevo los kilos perdidos rápidamente cuando dejan el régimen. 
          Muchos intentan no tomar ningún tipo de grasa porque creen que es sólo ahí donde se localiza el problema. Pero una ingestión demasiado alta de azúcares, sobre todo de hidratos de carbono de baja calidad, puede llegar a ser un problema aún mayor. 
          La mayoría ingieren demasiados azúcares en relación a su actividad energética y los azúcares sobrante, que no son quemados, se transforman y se almacenan como grasa. La grasa es el almacenamiento de energía (calorías).
          Las materias grasas en su forma correcta son necesarias para que funcione el sistema nervioso y hormonal. Sin grasa no es posible un transporte de lipoácidos dentro y fuera de las células y se pierden las vitaminas liposolubles.

La formación de células grasas está parcialmente condicionado por genes

Pero también la comida, y sobre todo su calidad, tienen importancia ante la posibilidad de más adelante sufrir obesidad o sobrepeso.
          En los primeros años de vida del niño el tamaño de cada célula grasa aproximadamente se duplicarán, mientras la cantidad de células grasas se mantendrá muy estable.
El periodo entre los 4 y los 14 años es crítico. En caso de que el niño sea sobrealimentado y continuamente se le den demasiadas calorías, se establece el riesgo de creación de células grasas adicionales. Esto conllevará que la capa de grasa aumentará durante la época de la pubertad.
          Las células grasas no desaparecerán ni siquiera con futuros intentos de adelgazar. Pueden encogerse, pero vuelven a chupar grasa a la primera oportunidad.

Las células de grasa, o los depósitos de grasa, se encuentran en los tejidos bajo la piel

Su función es almacenar provisionalmente los lipoácidos que el intestino delgado absorbe de la comida.
          Si estos lipoácidos no son necesarios en el momento en cuestión para algún ejercicio físico o para mantener la temperatura corporal, se almacenan en las células en forma de pequeños glóbulos de grasa. Cuando, más tarde, el cuerpo lo necesite, estos glóbulos de grasa se transforman en lipoácidos.

Frecuentemente se come demasiado

Si frecuentemente se come más de lo que se gasta en ejercicios físicos, reconstrucción de músculos, funciones de los órganos (corazón, hígado, riñones, ...) junto a la conservación de la temperatura corporal, el almacenamiento provisional se convierte en permanente, y muchos depósitos de grasa no reciclan la grasa almacenada. Estas células, con el tiempo, perderán la capacidad de reciclar la grasa, y se convierten en células de grasa inactivas.
          Las células de grasa inactivas se encuentran con más frecuencia en las caderas y en el trasero, en los muslos, alrededor de las rodillas y tobillos, en la barriga y como una almohada en la nuca.

Los tejidos celulares inactivos

Los tejidos celulares inactivos tienen una insuficiente circulación en los capilares y la linfa. Su mal funcionamiento es la causa de que los capilares pierdan su permeabilidad y de que se modifique la estructura del tejido conjuntivo subcutáneo. 
Este proceso transcurre en 4 pasos.

  • Los tejidos no son drenados suficientemente y por eso se vuelven esponjosos.

  • El metabolismo celular no puede seguir elimininando los desechos, causando la formación de quistes, el líquido del tejido aumenta su viscosidad y como consecuencia habrá una falta de drenaje.

  • La estructura subcutánea, que contiene las células de almacenamiento, desarrolla una red de fibras, la denominada piel de naranja.

  • El tejido se vuelve duro (cicatriza).

El resultado de estos 4 pasos se denomina con frecuencia incorrectamente como celulitis. La celulitis es en realidad una infección en el tejido subcutáneo y esto es poco frecuente en personas que sufren de obesidad. La denominación correcta es piel de naranja.

¿Por qué algunas personas pueden comer lo que quieren y en la cantidad que desean sin llegar a sufrir sobrepeso?

Son tres los factores decisivos de si se desarrolla obesidad.

  • Hormonas sexuales: estrógenos, progesteronas y andrógenos. 
    Tanto hombres como mujeres poseen normalmente las tres hormonas, pero el nivel y la distribución depende del sexo y de la edad. 
              Las mujeres poseen muchos estrógenos, algunos progesteronas y sólo una pequeña cantidad de andrógenos, al contrario, los hombres poseen mayor cantidad de andrógenos y una menor cantidad de progesteronas y estrógenos. 
              Los estrógenos y progesteronas deciden dónde y cuántas de las calorías sobrantes son depositadas en las células grasas.
              Con la menopausia las mujeres muestran una menor caída en el nivel de andrógenos y los hombres entrando en años muestran una mayor caída. 
              Andrógenos son decisivos para la transformación de los glóbulos de grasa almacenados a lipoácidos. Sin andrógenos esto no sucede y las células se inactivan. 
              Las personas con un bajo nivel de andrógenos congénito, tenderán a sufrir de sobrepeso toda su vida.

  • La efectividad del intestino (peristaltismo).
    Si el nivel de las tres hormonas mencionadas con anterioridad es correcto, se paraliza la asimilación de nutrientes en los intestinos cuando se ha almacenado la bastante grasa en las células. El resto de los alimentos pasan sin ser usados. De forma contraria las hormonas causan que las calorías sean aprovechadas todas cuando la cantidad de alimentos es baja.
              Sin embargo, si existe un pasaje intestinal demasiado lento las hormonas no pueden soportar la sobrecarga y se admiten demasiados nutrientes.
              La capacidad del intestino delgado de admitir lipoácidos, hidratos de carbono, proteínas, minerales y vitaminas es congénita. La falta de esta capacidad puede, ocasionalmente, controlarse y hasta recuperarse.

  • La actividad de la glándula tiroides (metabolismo).
    La glándula tiroides administra la cantidad de energía (el consumo de calorías) que exige la regulación de la temperatura corporal y otras funciones.
              Una baja actividad proporciona sensación de frió y malestar. Una alta actividad se convierte en calor, de modo que no se pasa frió, aún con un tiempo frió.

Conclusión

La conclusión es que las personas con un nivel hormonal adecuado, una efectividad intestinal razonablemente buena y una glándula tiroides activa, pueden comer de todo y casi todo lo que quieren sin ser afectados por la obesidad.
          Otros que carecen de esta capacidad, o la tienen en menor cantidad, comen poco y de todas formas deben constantemente luchar contra el sobrepeso.

No existen las dietas milagro

No existen las dietas milagro cuando se trata de obesidad. La mayoría de los métodos corrientes de adelgazamiento sólo afectan a los depósitos celulares activos no a los inactivos.
          El problema no tiene que ser que se coma y beba demasiado, sino equivocadamente, por ejemplo cosas a las que se es alérgico.           Si uno mismo no está dispuesto a hacer un esfuerzo cambiando las costumbres de comer y beber hay muy poco que a la larga ayude.
          Sin embargo, hasta los más pequeños cambios alimenticios y de estilo de vida pueden dar resultado cuando, al mismo tiempo, se toman en consideración, de forma individual:

  • el nivel de hormonas

  • la eficacia intestinal

  • la actividad de la glándula tiroides

Soluciones

Si se trata de controlar una obesidad pronunciada y peligrosa, es necesario encontrar la causa oculta para poder comenzar un tratamiento personalizado con fitoterapia, los pertinentes productos homeopáticos, y los suplementos alimenticios necesarios en forma de vitaminas, minerales y lipoácidos esenciales.
          Si la obesidad no sólo se debe a células grasas inactivas, se pueden aprovechar inhibidores de hidratos de carbono y grasas naturales.
          La eficacia intestinal también puede mejorarse, de modo que no se absorbe más de los alimentos de lo necesario. Estos métodos se usan para controlar un molesto y leve sobrepeso y para perder algunos kilos innecesarios.