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LA MEMORIA

Por biópata Lisbeth Hansen

¿Qué es la memoria?

La memoria es la capacidad de retener distintos impresiones. La memoria inconsciente se encuentra en todas las partes del cuerpo, mientras que son las células nerviosas del cerebro, neuronas, las que albergan la memoria consciente.
          En los recién nacidos sólo se encuentran reflejos innatos, movimientos y reacciones instintivas que son generales para toda la raza humana. La memoria consciente todavía no se ha desarrollado, pero esto ocurrirá poco a poco a través de impresiones y vivencias, que ”educan” la memoria para posibilitar un mayor número y más complicados movimientos y para reaccionar de forma inteligente ante las influencias.
          Los impulsos se efectúan con ayuda de neurotransmisores, sustancias hormonales, formados en el sistema glandular endocrino de proteínas, que deben estar presentes en nuestra alimentación.

¿Dónde se encuentra la memoria?

Como dicho anteriormente, la memoria se localiza en todo el cuerpo, pero el cerebro contiene los centros superiores y dirigentes, que combinan las impresiones sensoriales formando una visión de conjunto, antes de que se envíen a través de los neurotransmisores hacia los sitios correctos para poder realizar la actividad necesaria.
          Los neurotransmisores llegan a todos los rincones de todo el organismo y con la edad crecen y se ramifican más y más, al igual que un árbol que crece y extiende sus ramas y raíces en todas direcciones. Todas estas ramificaciones contienen un trozo de la información total, de modo que en realidad es posible reconstruir la memoria perdida.
          En las profundidades del cerebro, bien protegido, encontramos el sistema límbico. Este se encuentra sólo en las especies superiores de humanos y animales. Tiene una capacidad inconcebible, que aún no está explorada en su totalidad. Es la puerta a la conciencia y el lugar de los sentimientos. Aquí se reúnen cuerpo y mente. Si se daña el sistema límbico, afectará a la capacidad de aprender cosas nuevas. 
          Todos los enlaces sensitivos deben pasar primero por el sistema límbico antes de llegar al nivel consciente del cerebro. En el sistema límbico se encuentran el hipotálamo y la glándula pituitaria, que activan la formación de hormonas en las glándulas endocrinas. El sistema endocrino, la red de glándulas que producen hormonas, está estrechamente ligado al cerebro y tienen una fuerte influencia sobre las actividades cerebrales.
          El sistema endocrino controla los pensamientos y los sentimientos, libera hormonas estimulantes o moderadores, que evocan sentimientos de, por ejemplo, alegría, tristeza, miedo o enfado. Por ello es de gran importancia que el sistema endocrino tenga las condiciones necesarias, es decir, que se aporten los nutrientes correctos.

¿Por qué se pierde la memoria?

Como se ha mencionado con anterioridad, el cerebro es un órgano muy complejo y altamente desarrollado, formado a partir de miles de millones de células nerviosas, que componen la memoria, el pensamiento abstracto, la creatividad, el lenguaje, la coordinación de los músculos, y la noción de tiempo y lugar. Pero el cerebro debe nutrirse con suficiente oxígeno y glucosa. Si falta oxígeno las células cerebrales mueren en cuestión de pocos minutos, perdemos el conocimiento y cesan las funciones cerebrales. Si escasea la glucosa el cerebro se agota y le es difícil realizar sus funciones. Además, los enzimas necesarios deben ser accesibles para poder poner en marcha el intercambio de información de las neuronas.
          Si se daña el cerebro o el sistema nervioso, son el alcance y la ubicación del daño los que deciden la clase y la gravedad de las consecuencias. Puede ser cualquier cosa desde olvidos insignificantes o memoria inmediata deteriorado, que dificulta la asimilación de nuevos conocimientos, hasta seria senilidad como el síndrome de Alzheimer, donde el paciente cambia su carácter, vuelve a la infancia y pierde la capacidad de recordar y reconocer hasta a los familiares mas cercanos.
          Se puede tratar de la enfermedad de Parkinson, donde la motricidad está dañada, de modo que los movimientos se vuelven lentos y laboriosos, las manos, pies y cabeza tiemblan y la expresión facial puede convertirse en una máscara. 
          Pero una memoria dañada también puede conllevar distintos grados de depresión. Los pensamientos y el sistema endocrino están estrechamente ligados.
          El cerebro es un órgano que, al igual que otros órganos del cuerpo, necesita nutrición, descanso y las necesarias reparaciones. Muchas personas usan mucha energía en mantener en forma el corazón y los músculos, pero se olvidan por completo del cerebro. El resultado es que a través de toda la vida se produce una constante destrucción de neuronas. Cuando el cerebro con la edad se degenera, no puede controlar la secreción hormonal de las glándulas endocrinas, lo cual conlleva una reducción en la producción de energía, y como consecuencia nos cansamos antes y perdemos la vitalidad. El sistema inmunológico ya no es capaz de combatir las enfermedades.
          Uno de los mayores enemigos de las neuronas es el estrés, ya que disminuye la aportación de glucosa, lo cual daña las neuronas y agota los neurotransmisores, con la consecuencia de dificultades para recordar o concentrarse.

¿Es posible recuperar la memoria?

A pesar de que la mayoría de las personas temen más perder su capacidad mental a contraer cualquier otra enfermedad, sólo una minoría hace algo inteligente para prevenirlo. Por ello es un consuelo saber que la más moderna investigación dentro de la neurología demuestra que es posible recobrar la memoria perdida. 
          La memoria no sólo se almacena en las neuronas cerebrales, sino en toda la red ramificada de neurotransmisores, de modo que siempre cabrá la posibilidad de nuevos enlaces. Durante toda la vida se desarrollan constantemente nuevos ramificaciones, que deben compensar las neuronas que se han perdido. Esto debe impedir que se pierda la memoria. Los neurólogos denominan esto como un ”circuito redundante”. 
          Si se ayuda al cerebro de un modo adecuado es posible recuperar la memoria perdida, al igual que es posible mejorar la capacidad de concentración y aprendizaje.

¿Qué debe hacerse para recuperar la memoria?

Si se quiere prevenir o recuperar la memoria perdida, primero se debe pensar en ingerir una comida buena y nutritiva cada día. 
          Es importante tener en mente que perecen células cerebrales cada vez que se bebe alcohol. Si se descuida la alimentación comiendo o bebiendo cosas insanas, o si se duda de que los alimentos contengan suficientes nutrientes, es necesario un adecuado suplemento de ácidos lípidos esenciales, minerales, vitaminas y otros nutrientes especialmente previstos para el cerebro.
          En las universidades de EE.UU.., en donde se ocupan de investigaciones cerebrales, se sabe bastante sobre qué sustancias deben aportarse para renovar y conservar el tejido cerebral. Son conocimientos de los que también pueden sacar provecho los pacientes de los naturópatas. 
          Existen muchos remedios y – a medida que avanzan las investigaciones – salen muchos productos nuevos al mercado: pide consejo, para que podamos recomendar exactamente el producto que necesitas en tu situación actual.